Ni privación ni excesos - Uriel Escobar Barrios Columnista

El ejemplo de Buda es aleccionador. Hijo único del rey Suddhodana y de la reina Maya Devi, comenzó viviendo una vida de excesos y tuvo una ardua formación para que cumpliera en el futuro sus funciones como príncipe heredero. Pero cuando cumplió los 29 años, llegó a la conclusión de que de esa manera no podía alcanzar la verdadera felicidad; razón por la cual renunció no solo al reinado, sino a todas sus posesiones materiales, abandonando a su esposa y a su pequeño hijo, para convertirse en un mendicante (que vive de las limosnas) en busca de la verdad.

En esta segunda etapa, Buda endureció de manera excesiva las condiciones de su vida, se privó de alimentos y comenzó a practicar la mortificación de su cuerpo y de su mente. Estando a punto de morir, luego de varios días sin comer ni beber agua, escuchó la voz de un maestro que le decía:

“Si la cuerda de un sitar (instrumento musical) se encuentra muy floja, no sonará (una vida de lujos y sin propósito); pero si se encuentra muy tensa, se romperá (una vida de privaciones)”. En ese instante, Buda comprendió que ninguno de los extremos era bueno para alcanzar el autoconocimiento y una vida llena de virtudes. La respuesta estaba entonces en el “camino medio”, y esto implica llevar una existencia encaminada a cubrir las necesidades básicas, que permita tener una vida digna, centrada en el momento presente; y no vivir de acuerdo a los deseos de la mente, que siempre serán insaciables.

El modo de vida de muchas personas en la civilización actual va en contravía de lo que nos enseñó hace más de 2500 años este ser excepcional. Sirva como ejemplo de esta afirmación, lo encontrado por la Fiscalía el 29 de marzo del 2019 en el puerto de Buenaventura.
Según el ente investigador, un trabajador de rango medio de la DIAN, con un salario cercano a los 10 millones de pesos, no solamente realizaba con toda su familia costosos viajes al extranjero, sino que su única hija tenía una vida llena de excesos, con autos y accesorios de lujo, que exhibía con orgullo a través de las redes sociales.

Allí radica en gran parte el germen de la corrupción: en vivir de acuerdo con los deseos, en aparentar, en afirmarse y buscar el reconocimiento de los demás a través de posesiones o bienes materiales. Lo material es efímero y no podrá dar felicidad, porque el bienestar como un estado del ser es el resultado de tener unas actuaciones éticas no solo consigo mismo, sino con la sociedad en la cual nos desenvolvemos. Vive sin excesos, sin privaciones, sin apariencias; disfruta el maravilloso momento de tu existencia.

 

 

 

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El derecho a ser felices - Uriel Escobar Barrios Columnista

Bután, un pequeño país de ochocientos mil habitantes de tradición budista que se encuentra enclavado en las montañas del Himalaya, entre los países asiáticos de India y China, propuso en la asamblea general de las Naciones Unidas que el bienestar de las personas en el mundo no se midiera únicamente por la economía, el producto interno bruto (PIB), sino también por su capacidad para disfrutar de la vida y experimentar felicidad.


Fue tanto el impacto, la aceptación y el reconocimiento que tuvo esta propuesta, que el 28 de junio de 2012, mediante la Resolución 66/281, se declaró el 20 de marzo de cada año como el Día Internacional de la Felicidad y se hizo una invitación a todos los países para que en esa fecha se realicen actos académicos, culturales, lúdicos y deportivos. El objetivo es destacar la relevancia que debe tener en la vida de cada individuo del mundo dedicar un tiempo a tales aspectos cruciales de su existencia.

 Este mensaje de las Naciones Unidas también va dirigido a los gobiernos, a las instituciones públicas, privadas y ONG, para que en su territorio organicen este tipo de actividades en todos los escenarios posibles a los cuales tengan acceso sus habitantes. Pero, ¿qué es la felicidad? La psicología positiva, una nueva área de la Psicología tradicional, que ha surgido en los últimos años, la define como un conjunto de elementos que engloban las experiencias placenteras, la alegría, las emociones positivas y el compartir con el semejante.

 Un aspecto fundamental para poder experimentar esta sensación es la valoración que el sujeto hace de su propia vida: que encuentre en ella satisfacciones, que sea consciente de sus potencialidades, que tenga un sentido y un propósito vital. En síntesis, que a pesar de todas las dificultades aprenda a reconocerse como un ser único con opciones infinitas para transformarse, para reinventarse a diario. En todos los municipios de Risaralda y especialmente en su ciudad capital, un grupo de personas provenientes de todos los sectores sociales están organizando una serie de actividades colectivas que permitan que en nuestro territorio, ojalá todos los que lo habitamos, dediquemos un tiempo importante de nuestro día a día a dialogar sobre este tema, connatural a nuestra experiencia humana.

Aunque la celebración se extenderá a lo largo de una semana, el día central será el miércoles 20 de marzo de 2019. Para ello, hemos elaborado mensajes, afiches, artículos y toda una serie de piezas educativas que podemos compartir con entidades o personas de cualquier lugar del país que tengan interés en aprovechar la celebración (www.psico.com.co). ¡No dejes pasar esta fecha y sé feliz!
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Pensar bien para vivir mejor

Uriel Escobar Barrios

 

Columnista

La manera cómo piensas determina el destino de tu vida. Esta afirmación se pierde en la memoria del tiempo, hace más de 2500 años ya Buda se la enseñaba a sus seguidores, y a lo largo de la historia muchos filósofos y estudiosos de la condición humana la han utilizado de una u otra manera para hacer referencia a lo mismo: la importancia que tiene nuestra forma de pensar en la construcción del destino. Demostrar la veracidad de este precepto se ha convertido en un reto para investigadores en diferentes partes del mundo. Tiene cada vez mayor aceptación, incluso en las universidades más exigentes, la necesidad de que se estudie la relación e influencia que existe entre funcionamiento corporal y procesos mentales –y, de hecho, se han destinado sumas importantes de dinero para este propósito-.

 Entre la gran cantidad de investigadores que están dedicados de tiempo completo a develar estos misterios, voy a referirme a dos de ellos. El primero es el psicólogo Daniel Goleman, de la Universidad de Rutgers, y el segundo es Richard Davidson,de la Universidad de Wisconsin. En su último libro de divulgación que publicaron conjuntamente, Los beneficios de la meditación (Kairós, 2017), abordan en profundidad los múltiples estudios que se han realizado desde 1970 y que están encaminados a esclarecer estas complejas conexiones. Llegan a la conclusión de que aún falta mucho camino por recorrer para ir develando lo que resulta un mito, pero también lo que es cierto y puede beneficiar al ser humano en este tránsito de su existencia. Davidson realizó un estudio muy interesante, cuyo objetivo era determinar a través del escaneo cerebral cuál era la influencia que tenían los pensamientos en el sistema inmunológico o de defensa orgánica.

 


A los voluntarios que participaron en el estudio se les pidió que recordaran los peores y los mejores momentos de sus vidas y luego se les aplicó una vacuna contra la gripe. Al final de la investigación, se encontró que quienes experimentaron intensas emociones negativas tenían menos anticuerpos, esto es menos defensas para enfrentar las enfermedades. A partir de estos hallazgos, el psicólogo concluyó que “es absolutamente posible que las emociones positivas puedan mejorar la función inmunológica, y por lo mismo las negativas nos hacen más propensos a enfermar”. Lo que Buda y muchos otros maestros nos han enseñado a través de los años, la ciencia lo está tratando de develar y adoptar para mejorar la salud de las personas: se puede influir en la salud y la enfermedad humana a través de nuestras pautas de pensamiento. Piensa positivo y vivirás mejor, esta debería ser nuestra norma de vida
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La tragedia de nuestros niños

El último informe del Instituto Nacional de Medicina Legal sobre abuso sexual a niños y niñas durante el 2018 muestra cifras que son no solo dolorosas, sino escalofriantes por la magnitud que ha alcanzado este fenómeno en el país. En el año que acaba de terminar, según esta institución, 21.513 niños y niñas fueron abusados sexualmente, lo cual se convierte en la cifra más alta de los últimos 20 años. Diariamente, 59 menores son ultrajados en lo más sagrado que tiene un ser humano: su intimidad; esto les deja secuelas psicológicas y emocionales que perdurarán por el resto de sus vidas; pero también muchos de ellos son torturados y asesinados por sus victimarios, como hemos visto horrorizados en los sucesos de los últimos días.


Del total de abusos, 18.262 fueron hacia niñas y 3.251 hacia niños. Con respecto a las edades de las víctimas, 9.896 tenían entre 10 y 14 años, 6.015 entre 5 y 9 años, 2.767 entre 0 y 4, y 2.835 de 15 a 17 años, y la mayoría de estos abusos fueron cometidos por familiares y amigos cercanos –padres, padrastros, tíos, abuelos, vecinos, compañeros de trabajo y profesores–. Respecto de esta situación, el director de la entidad manifestó en una entrevista que “esta es una sociedad enferma; no reconocemos la violencia y justificamos muchas acciones de la violencia, como si fueran naturales. Hay una crisis de valores que se refleja en el ataque a los niños”. Una pregunta que surge ante este fenómeno es por qué siguen en aumento los casos de abuso sexual a pesar del endurecimiento de las penas y el repudio nacional que genera cada uno de estos actos.


La tragedia que representa para nuestros menores cuando son abusados no puede ser enfrentada solo con medidas como la castración química del violador, la prisión perpetua o la pena de muerte. Dichas acciones no son suficientes


–aunque, por supuesto, la legislación actual debe ser revisada nuevamente–; deben ir de la mano de una profunda reflexión por parte de toda la sociedad sobre el respeto absoluto a la dignidad que merece el ser humano. No obstante, esto tampoco puede ser acción de un día; tiene que ser una actividad permanente, que vaya respaldada por hechos concretos como la movilización social, cuyo propósito sea educar a la ciudadanía y hacerle tomar consciencia sobre la protección del derecho inalienable que tienen nuestros niños a ser amados y respetados por todos los miembros de la sociedad colombiana.

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Dimensiones. Una nueva ilusión (Uriel Escobar Barrios)

En el artículo anterior, donde analizaba las preocupantes cifras de suicidio en el departamento de Risaralda, finalizaba escribiendo lo siguiente: “Cuando una persona no tiene un ideal que la incentive a encontrarle un sentido a su experiencia vital, todo se le torna oscuro, sin salida; por esta razón, mantener encendida la llama de la ilusión es el más sólido escudo que protege a un ser humano contra el sinsentido de la vida”. En este preciso instante, se me viene a la mente un gran número de personas –tanto hombres como mujeres– que me cuentan que no encuentran ninguna motivación para seguir adelante, y por este motivo prefieren “tirar la toalla” antes que seguir en esa larga cadena de sufrimientos que las hace expresar: “Yo creo que estoy en el lugar equivocado, no sé a qué vine y me quiero ir ya de este mundo”.


Aunque no es la única, sin duda es una de las principales razones por las cuales las personas se desploman y entran en estados de depresión, y tiene que ver con muchos imperativos en los cuales han sido formadas. El creer, por ejemplo, que en la vida todas las cosas deben darse de acuerdo a como “se espera”, sin ningún tipo de contratiempo, genera una terrible frustración cuando no sucede de esa manera. Aquellas personas olvidan un principio esencial: que vivir es una lucha constante en pos de la supervivencia. Esto no quiere decir que tengamos que “despedazar al otro” para ser ganadores; ¡no!, nada de eso. Me refiero a que nosotros debemos adaptarnos al mundo y no el mundo a nosotros; de manera más coloquial: no somos el centro del mundo, mucho menos el mundo debe funcionar para complacernos en nuestros deseos.


A pesar de todas las dificultades a las que se encuentra expuesto un individuo, este debe tener la suficiente fortaleza para enfrentarlas, tratar con persistencia de superarlas y, además, utilizarlas como un insumo importante de autoconocimiento y superación. En la base de esta fuerza individual está en primer lugar, por supuesto, creer en las potencialidades que cada ser humano tiene. Cabe resaltar que este no es un consejo de autosuperación –corriente tan de moda y tergiversada por toda suerte de charlatanes–; ¡no! La capacidad de desarrollar carácter y fuerza en las convicciones se encuentra inserta en lo más profundo de la naturaleza humana. En este caso hay que aprender a reconocer este poder y desplegarlo en nuestro beneficio. El año 2019 viene cargado de las ilusiones, los sueños y las metas que cada persona se ha propuesto cumplir. ¡Enhorabuena!. 

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La desesperanza del suicida (Uriel Escobar Barrios)

Un reciente editorial de El Diario titulado “Unas cifras en aumento” analiza con profunda preocupación los casos de suicidio reportados en el país, especialmente en el departamento de Risaralda, que ocupa el nada honroso segundo lugar, en lo que se ha convertido en un verdadero problema de salud pública. La base de este análisis fue la información recientemente presentada por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, según la cual, en Risaralda, en los nueve primeros meses del año se suicidaron 50 personas, es decir 5.5 casos por mes o una víctima cada cuatro días. Cuando se compara con los años precedentes (2016 y 2017), lo que se observa es un incremento significativo en el número de víctimas.


Lo más preocupante de esta situación -como lo reseñé en un artículo anterior cuando analizaba el doloroso caso del niño de 11 años que se quitó la vida en el municipio de Dosquebradas- es que el aumento de los suicidios se está dando a expensas de población cada vez más joven. En foros o en programas de opinión en los cuales participo siempre me formulan la siguiente pregunta: “¿Por qué se están suicidando nuestros niños y jóvenes? ¿No se supone que esta es la edad de los sueños, las ilusiones, el aprendizaje y los juegos con el grupo de pares?”. La respuesta que doy casi siempre es la misma: la cuestión no debe ser qué pasa con ellos, sino más bien qué pasa en esta sociedad, que los más jóvenes prefieren escapar hacia la muerte antes que enfrentar la dura realidad a la cual los expone de manera permanente.


Las principales razones por las cuales las personas se suicidan, según dicho estudio, son los estados depresivos profundos; la confusión en sus roles vitales; la desconfianza ante la realidad que están viviendo; los problemas, especialmente de tipo emocional y económico; y los trastornos de ansiedad. Y un aspecto que se destaca es que el consumo de alcohol y drogas es uno de los principales precipitantes para la toma de tal determinación. Hay un elemento psicológico que es común en la mayoría de los suicidas: un estado de profunda desesperanza, un no encontrar un ancla que lo ate a la existencia. Cuando una persona no tiene un ideal que la incentive a encontrarle un sentido a su experiencia vital, todo se le torna oscuro, sin salida; por esta razón, mantener encendida la llama de la ilusión es el más sólido escudo que protege a un ser humano contra el sinsentido de la vida. 
@urielescobarb

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La humildad de Jesús La humildad de Jesús (Uriel Escobar Barrios)

Hace 2022 años, probablemente un 21 de agosto, en Belén, una pequeña ciudad de Palestina, nació un niño que fue bautizado con el nombre hebreo Yehosua o Yeshua, que traducido a nuestra lengua es Jesús (el salvador). Son tantas las versiones que se han relatado sobre su vida, producto de tergiversaciones, de tratar de adaptarla a conveniencias religiosas o políticas, que se ha olvidado lo más importante de su venida a este mundo: su mensaje. Jesús ha sido una de las personas que mayor influencia ha tenido sobre el pensamiento de la civilización actual, especialmente en la cultura occidental. Con sus palabras trasmitió siempre verdades universales que han sido mencionadas por otros seres excepcionales que lo antecedieron, como Buda, o por quienes han sido posteriores a su apostolado como es el caso de Santa Teresa de Calcuta y Gandhi.

 


“El que quiera llegar a ser grande entre ustedes será su servidor” (Marcos 11:43). En esta época del año, cuando muchas personas hacen un balance de su vida, quiero hacer referencia a un aspecto central de la predicación de Jesús: la humildad. En Marcos 11:43 hace un llamado a quienes quieran dirigir grupos o comunidades para que depongan sus propios intereses y los coloquen al servicio de los demás. Sin embargo, no solo en este, sino en la mayoría de los mensajes, la humildad ha sido olvidada. Actualmente, muchos dirigentes recorren el camino opuesto: la corrupción y el favorecimiento por cuestiones familiares o políticas se han convertido en un lugar común en las principales noticias de Colombia; un verdadero cáncer que carcome el alma nacional.


Sin ahondar en el análisis, puedo afirmar que en la psicología del corrupto hay una profunda distorsión de los valores éticos y morales que deben regir la conducta de todo ser humano, pero en especial de aquellos que están encargados de vigilar la justa y equitativa distribución de las riquezas o de los recursos que pertenecen al colectivo. Soy un convencido de que estas malas prácticas no serán extirpadas utilizando solo consultas anticorrupción –tenemos un desafortunado evento reciente– o aumentando las penas de cárcel para los infractores. Se necesita, además, una profunda reflexión sobre los valores, la ética y la moral de cada uno de los colombianos, en su relación consigo mismo y con la sociedad.  

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LO QUE LLEGA, PASA Uriel Escobar, M.D.

Cuenta una antigua leyenda que un rey convocó a las personas más sabias de su reino para que le escribieran un mensaje muy corto pero de tanta sabiduría, que él lo pudiera utilizar para salvar a su país en caso de que estuviera en una situación desesperada. Él guardaría este consejo en un anillo que siempre lo acompañaría. Pasaron los días y los delegados del rey no se ponían de acuerdo, hasta que un anciano escribió una nota y se la entregó, con la promesa de no abrirla sino hasta que llegara esa situación de calamidad. Cuando esto sucedió, el rey abrió el papel y encontró la siguiente frase: “Esto también pasará”. Con bastante frecuencia suelo compartir esta historia con personas que padecen algún tipo de sufrimiento emocional.

 

La última vez se lo comenté a Gabriel, un empresario de 64 años que había logrado constituir una de las más reconocidas empresas de la región, pero la crisis por la que estaba atravesando lo llevó a tomar la decisión de cerrarla. En consulta lo percibí muy desesperado y con el firme propósito de acabar con su vida; consideraba que a su edad no se sentía capaz de iniciar un nuevo negocio, además de que no contaba con ningún capital. Yo le decía que, como al final del relato, todos los seres humanos a lo largo de la vida deben enfrentar situaciones buenas o malas –según el impacto que tenga para cada uno–, y que dichas situaciones siempre pasarán. Hay una ley que rige el transcurrir del universo y que es incontrovertible: nada permanece, todo cambia. Lo único permanente es el cambio.

 

Ahogarse en un vaso de agua o tirar la toalla son expresiones muy populares en Colombia para referirse a aquellas personas que se agobian, se desesperan, ante las dificultades y no se les ocurre ninguna salida; por ello optan por formas de afrontamiento que no son adaptativas, sino disfuncionales y lo que hacen es agravar el problema por el que estén pasando. Lo que Gabriel está viviendo es por supuesto una situación muy compleja y dolorosa, pero la verdadera fortaleza psicológica de una persona se conoce realmente cuando está sometida a algún tipo de presión. Dependiendo de las respuestas ante las crisis, se puede saber “de qué está hecho” realmente un individuo. Aprender a reconocer y a aceptar que no todas las situaciones que suceden en el entorno pueden ser controladas por nosotros es un paso fundamental para afrontar de manera exitosa las contingencias de la vida.

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El ser es la mayor riqueza Uriel Escobar Barrios

Cuando se conoce, se reflexiona y se pone en práctica de dónde venimos y lo que hemos sido, lo más seguro es que se encuentre el verdadero rumbo. Recordemos un poco esta historia evolutiva del ser humano.

 

 

Hace 70 millones de años unos animales pertenecientes al orden de los primates comenzaron a poblar distintas regiones del globo terráqueo. Entre ellos, un grupo comenzó a desarrollar unas características muy particulares: las extremidades posteriores se adaptaron para el desplazamiento, mientras que las anteriores se especializaron en la manipulación de objetos; desarrollaron visión binocular –capacidad para integrar dos imágenes en una sola–; tuvieron un incremento del tamaño del cerebro; y, con el transcurso de los años, comenzaron a vivir en comunidades organizadas.

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El desplome moral del país - Uriel Escobar, M.D.

En Mateo 5:13 se relata que Jesús dijo a sus discípulos: “Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se ha vuelto insípida, ¿con qué se hará salada otra vez? Ya para nada sirve, sino para ser echada fuera y pisoteada por los hombres”. Algunos autores la han resumido para los tiempos actuales de la siguiente manera: “Ustedes son la sal de la tierra, y si ustedes se corrompen, ¿cómo evitar que se corrompa el pueblo cristiano?”.

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