Dimensiones. Una nueva ilusión (Uriel Escobar Barrios)

En el artículo anterior, donde analizaba las preocupantes cifras de suicidio en el departamento de Risaralda, finalizaba escribiendo lo siguiente: “Cuando una persona no tiene un ideal que la incentive a encontrarle un sentido a su experiencia vital, todo se le torna oscuro, sin salida; por esta razón, mantener encendida la llama de la ilusión es el más sólido escudo que protege a un ser humano contra el sinsentido de la vida”. En este preciso instante, se me viene a la mente un gran número de personas –tanto hombres como mujeres– que me cuentan que no encuentran ninguna motivación para seguir adelante, y por este motivo prefieren “tirar la toalla” antes que seguir en esa larga cadena de sufrimientos que las hace expresar: “Yo creo que estoy en el lugar equivocado, no sé a qué vine y me quiero ir ya de este mundo”.


Aunque no es la única, sin duda es una de las principales razones por las cuales las personas se desploman y entran en estados de depresión, y tiene que ver con muchos imperativos en los cuales han sido formadas. El creer, por ejemplo, que en la vida todas las cosas deben darse de acuerdo a como “se espera”, sin ningún tipo de contratiempo, genera una terrible frustración cuando no sucede de esa manera. Aquellas personas olvidan un principio esencial: que vivir es una lucha constante en pos de la supervivencia. Esto no quiere decir que tengamos que “despedazar al otro” para ser ganadores; ¡no!, nada de eso. Me refiero a que nosotros debemos adaptarnos al mundo y no el mundo a nosotros; de manera más coloquial: no somos el centro del mundo, mucho menos el mundo debe funcionar para complacernos en nuestros deseos.


A pesar de todas las dificultades a las que se encuentra expuesto un individuo, este debe tener la suficiente fortaleza para enfrentarlas, tratar con persistencia de superarlas y, además, utilizarlas como un insumo importante de autoconocimiento y superación. En la base de esta fuerza individual está en primer lugar, por supuesto, creer en las potencialidades que cada ser humano tiene. Cabe resaltar que este no es un consejo de autosuperación –corriente tan de moda y tergiversada por toda suerte de charlatanes–; ¡no! La capacidad de desarrollar carácter y fuerza en las convicciones se encuentra inserta en lo más profundo de la naturaleza humana. En este caso hay que aprender a reconocer este poder y desplegarlo en nuestro beneficio. El año 2019 viene cargado de las ilusiones, los sueños y las metas que cada persona se ha propuesto cumplir. ¡Enhorabuena!. 

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