LO QUE LLEGA, PASA Uriel Escobar, M.D.

Cuenta una antigua leyenda que un rey convocó a las personas más sabias de su reino para que le escribieran un mensaje muy corto pero de tanta sabiduría, que él lo pudiera utilizar para salvar a su país en caso de que estuviera en una situación desesperada. Él guardaría este consejo en un anillo que siempre lo acompañaría. Pasaron los días y los delegados del rey no se ponían de acuerdo, hasta que un anciano escribió una nota y se la entregó, con la promesa de no abrirla sino hasta que llegara esa situación de calamidad. Cuando esto sucedió, el rey abrió el papel y encontró la siguiente frase: “Esto también pasará”. Con bastante frecuencia suelo compartir esta historia con personas que padecen algún tipo de sufrimiento emocional.

 

La última vez se lo comenté a Gabriel, un empresario de 64 años que había logrado constituir una de las más reconocidas empresas de la región, pero la crisis por la que estaba atravesando lo llevó a tomar la decisión de cerrarla. En consulta lo percibí muy desesperado y con el firme propósito de acabar con su vida; consideraba que a su edad no se sentía capaz de iniciar un nuevo negocio, además de que no contaba con ningún capital. Yo le decía que, como al final del relato, todos los seres humanos a lo largo de la vida deben enfrentar situaciones buenas o malas –según el impacto que tenga para cada uno–, y que dichas situaciones siempre pasarán. Hay una ley que rige el transcurrir del universo y que es incontrovertible: nada permanece, todo cambia. Lo único permanente es el cambio.

 

Ahogarse en un vaso de agua o tirar la toalla son expresiones muy populares en Colombia para referirse a aquellas personas que se agobian, se desesperan, ante las dificultades y no se les ocurre ninguna salida; por ello optan por formas de afrontamiento que no son adaptativas, sino disfuncionales y lo que hacen es agravar el problema por el que estén pasando. Lo que Gabriel está viviendo es por supuesto una situación muy compleja y dolorosa, pero la verdadera fortaleza psicológica de una persona se conoce realmente cuando está sometida a algún tipo de presión. Dependiendo de las respuestas ante las crisis, se puede saber “de qué está hecho” realmente un individuo. Aprender a reconocer y a aceptar que no todas las situaciones que suceden en el entorno pueden ser controladas por nosotros es un paso fundamental para afrontar de manera exitosa las contingencias de la vida.

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