El desplome moral del país - Uriel Escobar, M.D.

En Mateo 5:13 se relata que Jesús dijo a sus discípulos: “Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se ha vuelto insípida, ¿con qué se hará salada otra vez? Ya para nada sirve, sino para ser echada fuera y pisoteada por los hombres”. Algunos autores la han resumido para los tiempos actuales de la siguiente manera: “Ustedes son la sal de la tierra, y si ustedes se corrompen, ¿cómo evitar que se corrompa el pueblo cristiano?”.

En el libro Convivencia humana. valores y principios para la construcción de una ética en las relaciones individuales y colectivas, que publicamos recientemente un grupo de profesionales de la salud mental, planteamos que uno de los mayores problemas que afronta la sociedad colombiana es el desplome de la ética individual, que ha permeado todas las estructuras de la sociedad. 

 

Uno de los hechos que están sucediendo en la actualidad en el país y que han suscitado  la atención a nivel internacional es el vergonzoso episodio de la concesión ruta del sol II por medio de la cual se contrató la construcción de 528 kilómetros de vías por un costo superior a los 1.200 millones de dólares, trabajo que les fue adjudicado al conglomerado brasileño Odebrecht y a Corficolombiana. El interventor de esta obra por el socio colombiano, el ingeniero Jorge Enrique Pizano, descubrió desde 2013 una serie de irregularidades que incluían actos de corrupción, las cuales puso en conocimiento del entonces asesor jurídico del Grupo AVAL, el abogado Néstor Humberto Martínez, actual fiscal general de la Nación. La muerte de Pizano, víctima de un infarto según informe de Medicina Legal, y la de su hijo Alejandro, por envenenamiento con cianuro, ha puesto un manto de dudas y suspicacia en esta tragedia que enluta a su familia y provoca un gran desconcierto en el resto del país. 

 

Néstor Humberto Martínez, conocedor de primera mano de toda esta historia macabra, se ha dedicado a defenderse de los ataques de diferentes sectores políticos y sociales que le piden que abandone el cargo y permita que la justicia aclare estos hechos; sin embargo, ha manifestado que no lo hará y ha desplegado el poder que le concede su alta investidura para permanecer en este cargo cuya representatividad está tan cuestionada. Señor fiscal: muchos colombianos no confían en usted. De un paso al costado. Reflexione sobre el mensaje de Jesús. De por medio está la confianza de un país que ha perdido la fe en sus dirigentes.

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