Hermanos Venezolanos - Uriel Escobar, M.D.

Desde que el ser humano tiene conciencia sobre su existencia en la Tierra ha disfrutado de hermosas visiones que han desfilado ante sus ojos: la inmensidad y la fuerza desbordada del mar; las nubes que esquivas cambian de formas y tonalidades; las lluvias torrenciales seguidas de pequeñas gotas; y la ternura de una flor y la delicadeza de un insecto que se posa sobre ella para extraer su polen, acto que se transforma en una nueva vida a través del milagro de la fecundación.

La naturaleza nos ha premiado, y lo sigue haciendo por igual a todos los seres que habitamos el planeta: ella no excluye, sino que entrega en abundancia y sin restricciones de ninguna índole sus riquezas. Muchas veces los humanos olvidamos en nuestro actuar ese principio fundamental de la ley natural.

 

Hace pocos días, en un conversatorio abordé el tema sobre la terrible crisis humanitaria que están viviendo los hermanos venezolanos, y uno de los asistentes me interpeló: “Es problema de ellos. Yo no estoy de acuerdo con que se vengan para acá porque nos están quitando el trabajo a nosotros que somos los dueños del país. Ya me sucedió: contraté un trabajo y vino un venezolano e hizo ese mismo trabajo por la mitad del precio, y claro, se lo dieron a él. ¿Cómo puedo estar de acuerdo con eso? No. Que se vayan para otra parte”. Una situación similar se está presentando en Bogotá. Cuando el alcalde distrital decidió darle un albergue en unas condiciones más dignas a un grupo de 460 venezolanos que se encuentran en la terminal de transporte, la reacción de los vecinos del barrio Luis María Fernández fue de protesta, aduciendo que eso “volverá al sector más inseguro”.

 

Esta xenofobia que se está presentando en muchas regiones del país es un reflejo del pensamiento de muchas personas, quienes con su actuar están olvidando uno de  los principios fundamentales de la ley natural: lo que existe en la naturaleza es para el disfrute de todos los seres que poblamos la Tierra, sin exclusión alguna. Eso quiere decir que la solidaridad es lo único que en un futuro nos puede garantizar el bienestar tanto individual como el colectivo. La evolución exitosa de los humanos como especie en gran parte ha sido por la capacidad para trabajar en grupos, en comunidades, siendo solidarios los unos con los otros; esa es la actitud que garantizará el desarrollo de la comunidad humana global.  Este es el mensaje: acojamos a nuestros hermanos de Venezuela.

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