Salud mental individual y colectiva. Uriel Escobar, M.D.

“Se debe orar que se nos conceda una mente sana en un cuerpo sano.
Pedid un alma fuerte que carezca de miedo a la muerte,
Que considere el espacio de vida restante entre los regalos de la naturaleza.,
Que pueda soportar cualquier clase de esfuerzos,
Que no sepa de ira, y esté libre de deseos”.


Estos versos hacen parte de la sátira X escrita por el poeta italiano Décimo Junio Juvenal, quien recoge en bellas sentencias la concepción que se tenía en la antigua Grecia sobre la salud integral: el cuidado y el fortalecimiento del cuerpo, de la mente y del alma, son clave para el desarrollo en armonía del ser humano.  Traigo a referencia este relato porque el 10 de octubre del 2018, el ministro de Salud y Protección Social, Juan Pablo Uribe Restrepo, presentó a los colombianos la resolución que contiene la adopción de la nueva política nacional de salud mental.

Es importante anotar que el 21 de enero de 2013 se había expedido la Ley 1616, sobre salud mental, en la cual se facultaba al Gobierno para reglamentarla e implementarla. La resolución recién expedida es un paso en el reconocimiento a los graves problemas que en este momento aquejan a la población colombiana en general, pero especialmente a los niños, adolescentes y ancianos. En el análisis que se hace en el plan de acción 2013-2020 sobre salud mental se encuentra que las personas que padecen algún trastorno mental tienen una mayor probabilidad que el resto de la población de presentar discapacidad y muerte. Para poner un ejemplo: la depresión representa, según la Organización Mundial de la Salud, un 4.3% de la carga mundial de morbilidad y un 11% del total mundial de años vividos con discapacidad, especialmente entre las mujeres, que son las más afectadas por este trastorno.

 


Otros indicadores que presenta esta resolución, y que compartiré en artículos siguientes, reflejan los graves problemas que tienen los colombianos en lo relacionado con su salud mental. Sin duda, este es uno de los mayores retos que debemos afrontar como Nación porque claramente deteriora de manera significativa no solo la salud del individuo, sino la de toda la estructura social, y se constituye en uno de los principales factores que contribuyen a los fenómenos de desintegración social que estamos viviendo: el consumo de drogas a edades cada vez más tempranas, la delincuencia y la inseguridad ciudadana. 


www.urielescobar.net 
@urielescobarb


Escribir comentario

Comentarios: 0