Jóvenes y salud mental - Uriel Escobar, M.D.

Quien ha vivido en Barranquilla quedará marcado por siempre por muchas impresiones; pero hay dos que ejercen en mí una particular fascinación: la brisa nocturna de diciembre que nos revela a través de su silbido los misterios insondables provenientes del Río Grande de la Magdalena, que en sus 1.528 kilómetros de recorrido cuenta las miles de historias de personas que cotidianamente se acercan a su amoroso regazo; y la luna. Esthercita Forero hace una bella remembranza de esas dos experiencias en estos hermosos versos.

 "La luna de Barranquilla tiene una cosa de maravilla 

          lunita barranquillera, le conozco sus secretos 

        tiene amores hace tiempo con el río Magdalena 

        los he visto besarse en la arena 

      una noche de cumbia y palmera..."

 

Durante mi adolescencia, en este mágico entorno, fueron muchas las noches de insomnio en las que sentía que el alma se me convertía en girones ante la incertidumbre y el dolor de preguntas que una mente tan joven aún no alcanzaba a responder de manera satisfactoria. La mejor definición que se puede dar de este momento del ciclo vital humano –la juventud– es precisamente este: etapa de grandes cambios físicos y psicológicos y también de incertidumbres, cuestionamientos y un gran sufrimiento emocional como telón de fondo. Ese es un momento clave porque se estructura en definitiva la futura personalidad, pero también porque puede ser un terreno propicio para desórdenes de comportamiento –adicciones, organización en pandillas o grupos delincuenciales– y muchos otros trastornos psicopatológicos. 

 

 

Consciente de la gran vulnerabilidad de esta etapa de la vida de todo ser humano y de la necesidad de proteger a nuestros jóvenes, la Federación Mundial de la Salud Mental ha elegido para el 2018 trabajar dicho tema de crucial importancia bajo el lema “Jóvenes y salud mental en un mundo cambiante”. La invitación que hace la federación es que todos los países del mundo analicen su situación epidemiológica, revisen los programas que se están implementando y elaboren estrategias preventivas. Este 10 de octubre es el día central de esta conmemoración; te propongo que participes de ella. Los jóvenes son nuestro presente y nuestro futuro.

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