Vive sin apegos - Uriel Escobar Barrios, M.D.

Sin ella, yo no soy capaz de vivir.  Miladys asistió a la consulta porque necesitaba que un psiquiatra le certificara que padecía de un trastorno mental, y que para conservar su estabilidad emocional debía viajar en compañía de su mascota. En los próximos días va a realizar un viaje de un mes al extranjero, pero cuando se enteró de que no le permitían viajar con Tobby, comenzó a experimentar una gran angustia y manifestó que prefería cancelar los planes, antes que estar “tanto tiempo sola”. En su búsqueda de solucionar el impase, las autoridades aeroportuarias le dijeron que solo le estaría permitido viajar, siempre y cuando su médico tratante certificara esta necesidad.

Miladys tiene 19 años, estudiante universitaria, vive con la madre. Desde hace 5 años asiste a tratamiento por psiquiatría porque padece una serie de síntomas con predominio de la baja en el estado de ánimo, durante los episodios se aísla, abandona las cosas de su cotidianidad, se torna de mal genio, con pensamientos negativos, dice no encontrarle un sentido a su vida. Hace dos años hizo durante uno de estos estados un intento suicida. La madre la describe como una persona que es muy variable en sus estados de ánimo: hay momentos en que es muy querida, alegre, con planes de hacer grandes cosas, y de pronto se torna todo lo contrario, como ya fue descrito.

 

Luego del intento suicida, que fue bastante severo, le recomendaron a la madre que le consiguiera una mascota como parte de su tratamiento, es en ese momento en que aparece Tobby. La madre dice sobre la relación de su hija con la mascota: “solo se separan cuando ella debe ir a la universidad, el resto del tiempo se la pasan juntos, incluso cuando va a salir con los amigos se lo lleva. Dice que la primera condición que le va a poner a un joven que la pretende, es que debe aceptarla a ella junto con su perrito”. Desde hace 6 meses cuando decidieron lo del viaje para visitar a su padre, y se enteró de las dificultades para estar juntos, se ha tornado ansiosa, triste, con llanto fácil.

 

El psiquiatra le pregunta a Miladys sobre la relación que tiene con Tobby y responde: “él lo es todo para mí. Es como si fuera una persona, amigo fiel, le cuento todas mis cosas y me corresponde siempre con muestras de cariño”. Sobre viajar sola y dejarlo al cuidado de la madre durante el mes en que estará con el padre, responde: “ni de riesgos, prefiero no viajar a separarme de él”.

 

REFLEXIÓN

 

v  Opine sobre la relación que Miladys ha establecido con Tobby.

v  ¿Qué debería hacer ella para que no le genere tanto sufrimiento la separación de su mascota?

 

DESARROLLO

 

v  "Cuando el apego no tiene más razón que el hábito y no aparecen propósitos que den sentido y trascendencia, es el momento de soltar." Sergio Sinay (escritor argentino)

v  "El origen del sufrimiento es el apego, que crea la ilusión del ego." Buda

v  Si amas una flor, no la recojas. Porque si lo haces morirá y dejará de ser lo que amas. Entonces si amas una flor, déjala ser. El amor no se trata de posesión. El amor se trata de apreciación. Osho

 

Cuando Buda dice que el origen del sufrimiento es el apego, está haciendo alusión a una de las mayores fuentes de trastornos en el mundo actual: la dependencia a objetos o personas. En psicología el apego es definido como el afecto y la devoción que experimenta una persona hacia otra o hacia alguna cosa. Este sentimiento se caracteriza por ser tan intenso, que cuando no está cercana al objeto o cuando siquiera imagina que no puede estar con él en el futuro, genera un monto de angustia muy importante. Esto significa que el objeto al cual se apega la persona, le brinda a ella seguridad.   

 

Se puede afirmar entonces que, en el interior del individuo que desarrolla el apego, hay una profunda inseguridad, y como lo expresé anteriormente a través de la persona o el objeto, busca encontrar su completitud. Allí se encuentra el verdadero drama, porque los seres humanos hemos nacido completos, integrados en sí mismos, no es algo o alguien externo, quien nos va a “completar”. Este criterio es apoyado por la cultura, cuando se dice de manera coloquial, por ejemplo, de que alguien está buscando “su media naranja”. Esta naranja media no existe por supuesto, porque en el amor verdadero, lo que hay es libertad, confianza, seguridad y deseo de que el otro sea feliz, sin importar con quien esté para cumplir ese propósito.

 

 

En el caso de Miladys ella está volcando en Tobby, sus inseguridades, su incapacidad para reconocerse como un ser completo, y por lo tanto necesita que su mascota a través del acompañamiento permanente le provea ese “faltante” que yace en su ser interior. ¿Qué debe hacer entonces ella? Como nos lo dice Sergio Sinay, llegó en su vida el momento de “soltar”, de permitirse expresar el amor que le profesa a su mascota, pero sin posesión, libre, auténtico, dejando vivir al otro. Ese es el verdadero amor incondicional.

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