Disfruta lo que haces - Uriel Escobar Barrios, M.D.

 

 

A ESTA EDAD NO TENGO OTRA COSA POR HACER. Inés está asistiendo a la consulta externa de psiquiatría hace algunos años, por presentar una serie de síntomas que le provocan mucho malestar a nivel individual y en sus actividades laborales y de relación social. Con 47 años recién cumplidos, siente que ya no puede desempeñar una actividad distinta a la que está realizando y aunque no se siente a gusto, por el contrario, ir al trabajo es una verdadera fuente de sufrimiento, piensa que es la única opción y por ello debe hacerlo. Es soltera, vive sola y se desempeña como docente hace 26 años. A continuación describo las principales quejas y lo que piensa respecto a su situación vital.

Los motivos por los cuales asiste a terapia son una serie de síntomas acentuados en los últimos meses y caracterizados principalmente por: Dificultades para conciliar el sueño; pérdida del apetito “Como porque toca hacerlo, pero, no le encuentro gusto a los alimentos”; baja sensible en el rendimiento académico “Me incapacito mucho porque vivo enferma la mayor parte del tiempo”; aislamiento progresivo de las actividades sociales que antes realizaba “No me dan ganas de nada y para que ir donde no estoy a gusto”; sentimientos casi permanentes de tristeza e ideas predominantes de incapacidad para mejorar su situación actual. Cuando se le indaga sobre estos pensamientos manifiesta lo siguiente.

 

“Yo no me siento bien con esta vida y cuando me pregunto sobre el sentido que esto tiene, de verdad no encuentro respuestas, le voy a poner dos ejemplos. Cuando salgo con mi hermana mayor, que además es gordita y no se viste bien, los hombres la miran es a ella y le dicen cumplidos, en cambio a mí, nada, es como si Yo no existiera, como si fuera invisible y esto me hace sentir terrible. Los domingos en la tarde y noche para mí son fatales, porque comienzo a pensar que mañana lunes debo levantarme a trabajar y no me gusta, no quiero ir, cada día con tantos requerimientos que nos ponen a los profesores, con niños cada vez más indisciplinados, siento que la docencia no es para mí.  Quisiera hacer otra cosa distinta, pero, a  esta edad no soy capaz de hacer algo diferente a la docencia, no se imagina la frustración que experimento, cuando sé que debo seguir haciendo esto mismo que ya no me llena”.

 

REFLEXIÓN

 

v  Inés no está contenta, sino aborrece la vida que lleva a sus 47 años. Qué puede usted opinar al respecto?.

v  Qué se le ocurre podría hacer ella, para encontrar un sentido a su existencia?.

 

DESARROLLO

Lo que convierte la vida en una bendición no es hacer lo que nos gusta, sino que nos guste lo que hacemos (Goethe)

 

Herbert Marcuse filósofo y sociólogo germano/ estadounidense, ha sido uno de los más severos críticos de la forma en que vivimos en la cultura occidental. El concepto de alienación que acuñó con otros destacados investigadores sociales, hace referencia a una forma de vida, en la cual la masa, el tejido social absorbe de tal forma a las personas, que éstas terminan perdiendo lo más preciado que tiene el ser humano: La libertad, la autonomía, la capacidad de discernir y tomar la mejor decisión, la cual este acorde con sus propias convicciones. Inés hace parte por su forma de pensar y actuar de ese 95% de personas, que no viven para sí, sino para complacer a los demás, que han hecho de su vida, un seguir replicando los mensajes del establecimiento, los cuales son trasmitidos a través de la estructura familiar, del estudio, del trabajo y los medios de comunicación.  

 

Una de las claves fundamentales para alcanzar una vida plena, tranquila y en armonía, es hacer durante el día a día actividades que nos gratifiquen, que nos hagan sentir felices. De las expresiones que utilizo con mayor frecuencia cuando estoy frente a grupos, es la siguiente: “Vive tu vida de manera apasionada, que en cada uno de tus actos, haya entrega, amor y sé consciente de ello”. Lo que quiero significar es que debemos hacer lo que nos gusta, lo que disfrutemos, si esto no sucede, para qué hacerlo?. El pensamiento del novelista y dramaturgo alemán Goethe, autor de Fausto, retrata en excelente forma lo que trato de expresar, “Lo que convierte a la vida en una bendición es que nos guste lo que hacemos”. Ahora bien, no siempre las condiciones se dan de manera ideal para que esto suceda, por diferentes circunstancias de la vida, no siempre se puede conseguir un trabajo o una actividad, que se adapte completamente a nuestro gusto, pero, lo importante es, primero saber qué es lo que deseamos, con qué nos identificamos, que nos hace sentir bien y una vez resuelta esta cuestión fundamental, tratar de conseguir algo que este acorde a la respuesta dada a las inquietudes planteadas.

 

 

Pero, si no es posible que se de esta feliz coincidencia, el segundo paso es aprender a disfrutar lo que estamos haciendo y esto se logra cuando entendemos que la acción humana es el motor principal para nuestro desarrollo como individuos, cuando no aceptemos lo que dice el dicho o la canción de que “El trabajo lo hizo Dios como castigo”, sino como la mejor vía para nuestra realización personal, sólo en ese momento tenemos que sentirnos gratificados por el hecho de poder desarrollar una actividad, a través de la cual adicionalmente ganamos nuestro sustento y el de nuestra familia. Una frase célebre del pensador chino Confucio dice: “Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida”. Si esto no es posible podemos pensar de la siguiente manera: “Aprende a querer el trabajo que estás desarrollando, de esta manera estarás colocando un peldaño importante en tu realización humana”. Esa es una de las claves para alejar la amargura y no convertir tu vida en una rutina que te aliena y te hace ser infeliz. 

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