No me compares - Uriel Escobar Barrios, M.D.

SOY FEA, GORDA Y NADIE ME QUIERE. La psicóloga del colegio remitió a Inés de manera prioritaria a psiquiatría y la motivación para ello, lo consigna de la siguiente manera: “Se la pasa llorando la mayor parte del tiempo, tiene un discurso negativo con respecto a sí misma y una distorsión de su imagen corporal”. Es una adolescente de 13 años, hija única, los padres ambos son profesionales y trabajan de manera independiente. La madre la acompaña en la primera cita y opina sobre ella que era hasta hace un año una persona tranquila, buena estudiante, cariñosa, compartía con bastantes amigos y en apariencia, salvo ser nerviosa y apegada a ella, no le había visto mayores dificultades en su desempeño académico y social.

A continuación expresa: “Justo para esta época nos fuimos de paseo a Cartagena los tres, usted no se imagina la ilusión y felicidad con la cual iba, porque el viaje lo habíamos preparado con mucho tiempo de anticipación. El primer día que fuimos a la playa, llegó al hotel inconsolable y hasta allí nos llegó el paseo porque decía que no volvía a salir, cuando la obligamos a hacerlo le daba pena, pensaba que las miradas de todas las personas se dirigían hacia ella y hacían comentarios sobre su físico. Nosotros no entendíamos lo que pasaba y cuando le preguntamos, nos respondió que ella era una persona muy fea, gorda y que además nadie la quería. Dr. De nada han valido los argumentos nuestros y de la psicóloga para convencerla de que ella es una joven bonita, que no tiene sobrepeso y además que es la adoración de los padres, no sé de dónde sacó esas ideas”.

 

 

 

Inés físicamente es una joven atractiva, con un peso normal, al final de la entrevista la conclusión es que tiene un trastorno depresivo severo, con ideas muy claramente estructuradas sobre su muerte, de hecho, aunque no se lo había comentado a los padres, ya tenía definido la manera de acabar con sus días. Sobre la motivación que ha elaborado en todo este tiempo pasado dice “Me siento muy mal, quiero irme de este mundo. No me había dado cuenta de cómo soy, hasta que me puse el vestido de baño y me comparé con las otras mujeres que estaban bañándose, soy fea, horrible y mi mamá que dice quererme y mis amigos no me entienden y dicen que soy bonita, pero, se que lo hacen es por agradarme, estoy convencida de que no es así, me siento un estorbo y si muero, mis papás les dolerá un poco al comienzo, pero, luego descansarán de la carga que Yo significo”.

 

 

 

REFLEXIÓN

 

Inés a sus 13 años, se considera fea y gorda cuando se compara con las demás chicas. Usted qué opina sobre esto?.

 

Qué recomendaciones le daría a ella, para ayudarle a superar su depresión?.

 

 

DESARROLLO

 

Aprendemos a amar no cuando encontramos a la persona perfecta, sino cuando llegamos a ver de manera perfecta a una persona imperfecta (Sam Keen).

 

Ver a una joven de 13 años con el monto de sufrimiento que está experimentando Inés, no deja de ser algo impactante para cualquier persona, aunque está tenga, como en mi caso, una experiencia cercana a los 30 años en el manejo de las más diversas disfunciones y alteraciones que comprometen la psiquis y las emociones del ser humano. Sigue siendo de mayor tristeza, por decir lo menos, cuando nos damos cuenta a través de los estudios epidemiológicos, que la distorsión de la imagen corporal y los trastornos de la conducta alimentaria (TCA), que muchas veces se asocian, están alcanzando niveles casi epidémicos en los últimos años (por la gran frecuencia de presentación), pero, es mayor la preocupación cuando esas mismas estadísticas reflejan que estos se presentan a expensas de la población joven. En un estudio reciente realizado en la ciudad de México por la investigadora Corina Benjet, encontró que el 0.8 al 1 % de la población comprendida entre los 12 y 17 años, tenían problemas relacionados con el TCA.

 

Qué pasa con nuestros jóvenes que cada vez están siendo más afectados por estas alteraciones?. Son muchos los determinantes, por supuesto, pero, en este caso quiero analizarlo desde la óptica de lo psicológico en su interacción con el medio social. Aparentemente esta joven tenía una vida normal, la cual se vio afectada de manera dramática, cuando se comparó con el otro (las mujeres en la playa) y a partir de allí se generó toda una serie de reacciones, que han ido configurando a lo largo del tiempo un severo trastorno que tiene connotaciones obsesivas y finalmente la pérdida del sentido de su propia existencia. La clave es una: Compararse con los demás y depender en su autovaloración y en la consideración de su propia valía, de los resultados de este ejercicio. Porqué nos comparamos para podernos aceptar a nosotros mismos?.

 

El elemento central de esta situación se encuentra en patrones sociales, que la familia replica en su interior y que se convierten en terribles imperativos, que nuestros jóvenes deben cumplir. Como lo dice el filósofo norteamericano Sam Keen, amamos realmente no cuando encontramos la perfección en el otro (lo cual es por supuesto una utopía), sino, cuando lo vemos en su real dimensión humana: Imperfecto. Y este aserto se aplica en primera instancia para el propio individuo, porque, como nos han enseñado las tradiciones espirituales, la única forma de amar a alguien, es amarnos primero a nosotros mismos, esta es y debe ser la norma rectora para tener una buena autoestima y un actuar en las interacciones sociales acordes a la esencia del ser, la cual es que la valía del individuo, no depende de factores externos de aprobación del otro, sino en la auto aceptación personal, con defectos, debilidades, pero, también con grandes fortalezas y potencialidades que debemos colocar a nuestro servicio para alcanzar la realización plena en el propósito de vida actual.

 


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